Asesinato en Fleat House revela una faceta inédita de Lucinda Riley: una novela de misterio clásica, adictiva y con el inconfundible estilo de la autora, que amplía su legado literario.
En la literatura existe un fenómeno tan fascinante como controvertido: los llamados libros del cajón. Son esos manuscritos que un autor escribe, guarda en un cajón —físico o digital— y nunca llega a publicar. Los motivos pueden ser muchos: inseguridad, falta de tiempo, dudas sobre la calidad, o simplemente porque el texto no encajaba en la trayectoria que el escritor quería mostrar al mundo. Para los lectores, sin embargo, cada uno de esos libros ocultos despierta la misma pregunta: ¿qué maravilla (o qué desastre) se esconde ahí dentro?
El debate sobre publicar o no esos textos póstumos ha acompañado a la literatura desde siempre. Hay casos que han marcado polémicas memorables. Gabriel García Márquez pidió expresamente que se destruyera En agosto nos vemos, pero sus hijos lo publicaron en 2024, conscientes de que traicionaban la voluntad del Nobel. Nabokov quiso que su hijo quemara El original de Laura, pero este no tuvo valor de hacerlo, y el resultado fue un libro fragmentario que muchos consideraron decepcionante. Harper Lee se vio en el ojo del huracán con Ve y pon un centinela, una obra que se vendió como secuela de Matar a un ruiseñor aunque en realidad era un primer borrador, y que transformaba de forma incómoda al personaje de Atticus Finch. David Foster Wallace dejó inconcluso El rey pálido, que su editor convirtió en novela tras su suicidio. Incluso Douglas Adams vio cómo se publicaban sus notas inconexas bajo el título The Salmon of Doubt.
Todos estos ejemplos plantean el mismo dilema: ¿deberíamos respetar la voluntad del autor, aunque ello suponga renunciar a nuevas páginas de un genio? ¿O deberíamos agradecer a las familias y editoriales que rescaten esas obras, aunque imperfectas, porque nos permiten escuchar una vez más la voz de quienes admiramos?
Es aquí donde entra Lucinda Riley. La autora de la exitosa saga Las siete hermanas había escrito en 2006 una novela policiaca titulada Asesinato en Fleat House, que nunca llegó a publicar. No sabemos si fue por inseguridad, porque no encajaba en su estilo romántico-histórico o porque la consideraba un simple experimento. Tras su muerte en 2021, su hijo Harry Whittaker decidió rescatarla, revisarla mínimamente y lanzarla al mercado en 2022. El resultado fue sorprendente: lejos de un borrador inacabado, se trataba de una novela adictiva, con todo el sello narrativo de Riley y una inspectora protagonista —Jazz Hunter— que muchos lectores habrían querido ver en una saga.
En este caso, el hallazgo no se percibe como una traición, sino como un regalo. Asesinato en Fleat House se convirtió en la muestra de que incluso los cajones de los escritores esconden tesoros capaces de enriquecer su legado. Hoy en el podcast te cuento más cosas y curiosidades sobre esta novela.


